miércoles, 17 de septiembre de 2014

No me tientes, no me mires, no me hables, No hagas tantas cosas que en lo personal Me gustan, no invoques a las quimeras Que surgen si un rose de tu cuerpo se Tropieza con mi hombro, o si tu mano Que es tibia y generosa se ve titubeante Junto a la mía, no adviertas mis fusiles Cuando tus mejillas se tornen de júbilo A mi encuentro o si el día está nublado Y tu piel eriza, titirita de frió a la vera De mis brazos, es incómodo y a la vez casi Implacable dominar el amor encuartelado En el silencio, son heladas, duras e incesantes Las palabras que no dices, los segundos que Reúnen lo mejor del mundo en una sonrisa Incomparable, que no es mía, sigo sin acostumbrar a mi boca, a mi olfato, a mi oído, e Incluso a mi cabello que de vez en cuando acaricias, a no extrañarte. Te extrañan, es cierto, ¡Yo te extraño amor! cada parte de mi te llora, Te entierra y te revive, Soñado, dulce y consternado, dichoso y por Cierto, interminable.

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