jueves, 18 de septiembre de 2014

Lo vi por primera vez, el estaba ensimismado en los relámpagos de sus recuerdos, dormido como no queriendo despertar de su letargo inminente, Quizás lo ame, apenas lo conocía, es cierto, era la primera ocasión que nuestras almas cruzaban linea de la coincidencia, pero algo, algo demasiado fuerte incrusto en mi pecho, en la válvula que hidrata al corazón con energía elegante y placentera, podría ser amor, de esos amores de los que nacen para que se queden en las fosas del ayer, ahora y siempre, de los que se encargan de no olvidar hasta el último detalle de las vetas que dividen su rostro, de la magnitud con la que duele no haber estado a su lado, no haber caminado junto a su hombro, simplemente no haber besado su boca ni haber probado a que sabía su espíritu.

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