martes, 18 de noviembre de 2014

María

Fue un domingo soleado. Después de 64 días de encierro, María decidió que tal vez ya era suficiente, que necesitaba salir de nuevo sin temor a encontrarse con Alejandro, que probablemente no pasaría nada si por casualidad se topasen en la plaza del pueblo o quizá saliendo de misa, ese domingo María se sintió fuerte, sintió que todas la heridas causadas por el repentino abandono de Alejandro habían por fin sanado y que probablemente podrían hablar, regresar.
Se vistió con su mejor vestido, y se arreglo como si fuera a la mejor fiesta del año, no sabia que se arreglaba para encontrarse de nuevo y de cara con el dolor...

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